Es un imperativo ético mejorar nuestros resultados del sistema educacional comunal. Tanto a nivel de indicadores de desarrollo personal y social como los de evaluaciones de aprendizaje. Bajo una  estrategia de capacitación de docentes, asistentes de la educación, y equipos directivos, teniendo una alta preocupación por todos aquellos funcionarios más débiles que requieren mejores condiciones de laborales. Es necesario una reformulación de las redes de trabajo comunales. Además del control y sistematización del trabajo mediante mediciones y análisis de datos, con ello la formulación de evaluaciones y retroalimentación a nivel de equipos directivos. Debemos estar presentes y apoyando incluso para  la educación superior de nuestros jóvenes y hacernos parte de acompañarlos incluso en esa etapa de la vida donde forjan su futuro de manera definitiva.